Canal RSS

Apagada

Publicado en
Nos apagamos
Y sentimos que se nos olvidan los detalles
Que hay cosas más importantes
Las que nos hacen mirar de frente
 
 
 Nos extinguimos
 Mirando como nuestros corazones se desgastan
 Como botamos ramos de flores en el basurero
 Por que ya nadie las recibe
 
 
 Nos oscurecemos
 Pasando mas en la noche que en el día
 Extrañando más de la cuenta
 Creyendo que aquel no nos recuerda
 
 
 Nos opacamos
 Y gritamos lo que nos falta
 Rayamos nuestra cara para que se entienda
 Pero aun así parece no entender
 
 
 Y te me escondes corazón
 No logras entender que me desangro
 Que me muero…
 Que te necesito….
 
 
  No te alcanzo, no te puedo alcanzar 
 Te me deshaces en las manos
 Y ni un vestigio queda de ti
 Te vuelves nada…
 
 
 Y no te suelto
 No he de soltarte, de dejarte ir
 Estás fusionado en mí
 En mi aire, en mi boca
 En mis ojos
 ¡Te escupo en la cara mundo!
 Por tenerme en estas condiciones
 Por hacerte extensa
 Eh inalcanzable hoy
 No permito sentirme así
 Pero es algo que no se puede evitar
 No lo puedo evitar.
.
.
.
Solo quiero un abrazo…

El cuadro de Dalí

Publicado en

Cuando decidí apretar del gatillo, comprobé que sí, la vida que tuviste pasa por tu cabeza, completamente, en cuestión de minutos. El comprobar el dolor de mi familia, el ver mi funeral, ver el cajón en el que me encontraría, rodeado de flores, provocando un aroma empalagoso en el ambiente, mirando a la gente, que lloraría por mi partida. No me hacia cambiar de idea.

La verdad, había bloqueado todo mi sentir, ya mis sentimientos no estaban en función de mis actos. Solo me había sentado en lo que fue mi escritorio.

Había decidido tirar del gatillo.

No me daría tiempo para sentir la bala, que atravesaría mi cráneo, en cuestión de segundos. Vería ya mi cuerpo en el suelo, con las sienes reventadas y el piso ensangrentado.

No había vuelta atrás, quería tirar del gatillo.

Me paré frente a la ventana y observé la perspectiva que había desde el noveno piso de esta compañía, la que me debía veinticinco años de servicio, pero de los cuales, nunca recibí bonificación.

Es tan solo un click

Volví a mirar aquél asiento en el que estaba yo, con la mano dispuesta en el gatillo, lista para hacer presión y apagar la vida de aquél imbécil ciego que era.

Me acerqué, estaba sudando, era indicio de que estaba nervioso, asustado, estaba arrepintiéndome. Eso me animaba un poco, después de todo no era tan estúpido como creí. En mi calidad de humano aun existía algo de cordura. No, ese no debería ser mi final, tenía que haber algo mejor. Mi mano había aflojado.

 

No tires del gatillo

La duda, madre de la cobardía. No me servia seguir usando el oxígeno que otro podía utilizar mucho mejor que yo. Era un marido engañado, no con mi mejor amigo; si no con mi sobrino, 10 años menor que ella. Un mal padre, un pésimo funcionario; de ahí el por que nunca me valoraron los años de servicio. Mis amigos no eran realmente mis amigos, si de ellos dependiese, me acuchillarían por las espalda al primer descuido. Apreté los nudillos de mi otra mano y con ello tensé la mano que tenia el arma.

Hazlo, no perdemos nada.

Respiré hondo. Después de todo había dado lo mejor de mí a mi única hija, la que por desgracias del destino, era una estupefaciente y alcohólica.

Era preciosa, de ojos verde oscuros, una tez trigueña que brillaba al sol y cabello rizado, negro. No quería dejarla en el agujero en el que se encontraba, sabía que podía hacer algo más por ella y que podríamos sacarla de la cárcel. Tenía que hacer algo por salvarla, no creía que los valores que alguna vez le inculcamos no hayan valido nada. Esbocé una sonrisa de alivio.

Ella nos necesita

Golpeé el vidrio con las manos. Aun recordaba la voz de ella cuando nos dijo “me lo jalé todo y a todos” También recuerdo la bofetada que le di haciendo que cayera al piso. Desde aquel día que no me volvió a dirigir la palabra. Ignoraba mi presencia. “Eres un puto, de ti lo aprendí, viejo de mierda” fue lo que dijo cuando salió de la casa. No volvimos a saber de ella hasta cuando supimos que estaba encarcelada por haber asaltado un puesto de comida rápida.

La chiquilla es una perra mal agradecida, hagámosle el favor, para que no nos siga viendo la cara de imbéciles.

¡¡¡Presiona el gatillo!!!

Me había asustado. No podía dejar que todo esto se arreglara así, aunque realmente dudo que se vaya a arreglar. Pero tenía que seguir peleando. Dios aprieta, pero no ahorca. Aflojé y dejé caer lentamente mi brazo.

Baja la mano, ese es nuestro primer paso

Quité el cañón de mi sien. Dios ¿en dónde está? Si estuviese aquí como dicen las religiones, no dejaría que usaras un arma, no te habría dejado sufriendo. De existir, abríamos hecho una buena elección con tu mujer y no habríamos aceptado a la cerda pedófila que tenemos en la casa, esperándonos, creyendo que su romance es de total desconocimiento nuestro y de todo el mundo. No quiero ser el hazmerreír de los demás. Me iban a apuntar con el dedo cada vez que me viesen.

No les des el gusto de que vean nuestra cara. Levanta nuestra mano y hazlo

No lo hagas, podemos divorciarnos y demandarla. Somos abogado, no quedaría ni con un centavo.

La mujer siempre tiene más beneficios en una corte, puede hasta acusarnos de maltrato, siendo que nunca le pusimos un dedo encima.

No hay nada que lo compruebe.

Pero se los puede provocar

Estábamos peleando. Una excusa, un motivo tras otro

No quiero estar en medio de dos malditas decisiones….¡¡Cállense de una buena vez!!

Ambos seguíamos discutiendo.

Lo que si nos hizo recuperar nuestro silencio, fue aquel disparo. Su sonido aun hacía eco en la oficina. Sórdido, letal.

Cuando hice funcionar aquella arma, fue por callar aquellas voces que en mi interior daban los pros y contras de mi decisión. Cuando apreté el gatillo lo hice por mi familia, por que los amaba mas que nadie y por que no merecían a este hombre. No merecían a un débil. Cuando apunté con el arma, perdoné a mi esposa, a mi hija, a mis amigos por abandonarme. Por no estar aquí cuando realmente los necesitaba.

Cuando le di al cuadro de Dalí que había en la oficina, supe, que me lo iban a descontar de mi salario…

Soñando Sentado

Publicado en

Estaba sentado en su sillón predilecto, con la mano sobre aquel teléfono gris. De vez en cuando lo miraba de soslayo, como si esperase alguna llamada importante. Pero el no se inmutaba en sonar.

Y es que la verdad de las cosas es, que era habitual que se sentara en el mismo lugar con la misma expresión en el rostro y con la misma mano en el mismo teléfono, dando la misma impresión de esperar alguna llamada. Ha estado así desde hace más de 7 años.

Hace 7 años atrás, el era un hombre joven, de cuerpo bien agraciado, un buen trabajo y una vida plena junto a su familia. Era la envidia de todo aquel quien tuviese la oportunidad de intercambiar alguna palabra con él. Lo tenia todo; una casa bien amoblada, dos hijos perfectamente educados, una esposa que a pesar de sus cuarenta y tantos, se mantenía en total apogeo, un auto último modelo, una amante; bueno la verdad unas varias. De las que nadie supo nunca y ni su esposa llegó a sospechar. El era demasiado inteligente y tenía todo bajo control.

Un jugoso sueldo a fin de mes, una que otra regalía por ser el que mejor desempeñara su labor, incluso algún bono con dinero extra. ¡A quien no le iban a dar ganas estar en su pellejo!

Ser el centro de atención de los demás, engendrándoles envidia, le causaba mucha gracia y lo hacia sentir realizado. Incluso sus amigos no eran de la calaña de sus compañeros de trabajo, eran ni más ni menos los hijos del gerente de la empresa en la que trabajaba. De vez en cuando lo invitaban a jugar un partidito de golf o de tenis. El era un ex campeón nacional de tenis y un aficionado del golf, pero su orgullo era mucho menor cuando se trataba de jugar con aquellas amistades, dejándose ganar “limpiamente” por que eran muy buenos jugadores esos muchachos, pudieron haber sido profesionales.

Cada vez que llegaba a su casa, su esposa lo recibía con los brazos abiertos y una sonrisa que de haber sido mayor le hubiese llegado hasta las sienes. El de manera muy galán se acercaba a la madre de sus hijos y le daba su bien merecido beso de buenas tardes y le dedicaba una sonrisa encantadora. Los niños en ese momento no se encontraban en su hogar, aun permanecían en el colegio. Iban a uno de los colegios más caros de la ciudad. El quería que sus mayores orgullos fuesen dueños de empresas y los más astutos en todo cuanto se propusiesen. Como él.

Entraba a su hogar, siempre acogedor; el que siempre añoraba cuando se acercaba la culminación de sus horas de trabajo. Miraba a su alrededor e inspiraba una gran bocanada de aire, hinchando sus pulmones y levantando los hombros. Exhalaba conforme. Le gustaba todo cuanto veía, era maravilloso ser el.

Se sentaba siempre en la cabecera de la mesa para comer, era el jefe de hogar así que le correspondía por ley aquel lugar. El lugar de su esposa era siempre a la derecha y el de sus hijos, uno frente a él y el otro a su izquierda.  Estaba todo fríamente estipulado y nadie se salía de lo ya establecido. Eran sus reglas por sobre todas las cosas

La hora de la cena era siempre con la familia completa. Sus hijos ya llegados del colegio desde hacia más de una hora, con las manos limpias y bien arreglados hacían acto de presencia en sus puestos establecidos en la mesa familiar. Su esposa, quien organizaba el arreglo de los utensilios y de la preparación de la comida era la única que no hacia presencia en la mesa puesto que su labor era el servicio de la comida. Para que contratar una empleada si la tenía a ella, además nunca se ha quejado diciendo que no le gusta lo que hace, es más, hasta parece disfrutarlo.

Servida la comida, la esposa tomaba posesión de su puesto y se preparaba a hacer la bendición que normalmente iniciaba el jefe de hogar, el que en varias ocasiones le cedía aquel privilegio a alguno de sus hijos, para que desde ya internalizara sus costumbres y que en algún futuro el las enseñara a sus hijos.

Esta vez el jefe de hogar tomó la palabra, dando gracias por los alimentos que iban a ingerir en ese momento. Y empezaban a engullir aquella comida que con tanto cariño hizo la mujer de ahí. Madre y esposa a la vez.

-que bien se siente soñar toda esta mierda…- acomodándose hacia el otro lado y cruzando una pierna, sin quitar la mano del teléfono.

De verdad estaba solo, la televisión chirriaba frente a el, pero aunque tuviese el control al lado, no se molestaba en cambiarle canal. Le gustaba el ruido, lo hacia sentirse menos solo.

Miraba el techo, luego hacia un lado, veía las paredes con una capa considerable de polvo, los retratos sobre la mesa de centro, las figuritas de loza y la chimenea perecían victimas de los años. Estaba todo tirado y en desuso.

Tenía las manos llenas de lodo, y es que hacia un par de horas había trabajado con la tierra, removiéndola y haciendo un par de agujeros,

-hay que hacer esto de una buena vez- se dijo mientras enterraba la pala – esta mujer no me va a dejar tranquilo si no meto esto bajo tierra- dijo riéndose mientras se tiraba unos baldes de agua para refrescarse, era un día caluroso y trabajar a pleno sol era sofocante.

Luego de haber hecho su trabajo se dirigió al buzón de correos y depositó un pequeño sobrecito. Entro a la casa.

Al fin, luego de un rato se decidió a cambiar la Tv, estaban transmitiendo un programa par hacerse millonario

– tontos incrédulos que creen en esas estupideces- dijo mientras levantaba ambas manos, era la primera vez que separaba su mano del teléfono. Pero luego recuperó la compostura y volvió su mano al sitio que le correspondía.

Siguió cambiando de canal, había una película de vaqueros, una serie en inglés con subtítulos,  el canal de dibujos animados

– y pensar que a estas horas ellos veían estos dibujos jajaja hay que muchachos estos- sonriendo, cambió al canal siguiente, en el que había unos anuncios de maquillajes y set para la belleza

– Roxana tenia de esos mismos, pero la muy torpe los usaba casi nunca!- cambió de nuevo de canal y se encontró con un partido de básquetbol. Decidió que mirar algo de deportes le haría bien, al menos lo distraería un buen rato.

Sus hijos, ya habían crecido bastante. Eran de 14 y 16 años, todos unos adolescentes, hasta tenían sus respectivas novias. El inflaba el pecho como quien fuese paloma y los veía en la acera de la calle paseando con ellas, uno era mas astuto que el otro y se le abalanzaba de manera muy fogosa a la pobre muchacha que no le quedaba otra mas que seguirle, algo confundida pero luego de un instante todo se hacia mas tolerable incluso le llegaba a gustar.

– A mi salió ese campeón!!- decía golpeándose el pecho, con euforia, lo enorgullecía. A diferencia de su otro hijo, era más sensible con la chica que presentaba como su novia, era delicado y detallista, unas flores un dulce, una cinta para su cabello, un beso en su mano, lo suficientemente tierno como para hacer que su chica se derritiera ante el.

– ese chiquillo es un marica!! Como tratar a una mujer asi! Ellas necesitan un hombre! Un brazo fuerte!- decia empuñando la mano, enfurecido. Su mujer lo oia y agachaba la cara, prefería seguir con sus labores a oír el ego de macho inflamado que tenia su marido.
Al llegar a casa sus dos hijos, el se disponía a darle su charla de cómo tratar a sus novias y regañaba poderosamente a uno de ellos por parecer homosexual a la hora de estar con “su chica” ya que a la hora de decidir estar con ellas eran de su propiedad. El solo lo miraba y asentía, aunque en lo que le dijese le entrara por un lado y le saliera por el otro

-no soy ciego viejo estúpido, crees que no se como tratas a mamá y de lo humillada que la haces sentir- decía para si el muchacho, no tenia el valor para encarar a un hombre corpulento, que le doblaba en edad y el costeador de todos sus gustos y estudios. No, aun no era el momento.

-¡¡¡¡¡Bieeen!!!!! ¡¡Idiotas!! ¡¡Ya era hora que ganaran!!- dijo levantándose del sillón de un golpe, riendo a carcajadas, los locales habían ganado esta ronda y estaba feliz. Pero luego volvió a tomar su lugar, misma posición, misma expresión.

Pasaron dos años desde que sus hijos se graduaron. Uno fue a la universidad y el otro estaba en la marina. El y su esposa se quedaron solos viviendo en aquel hogar. La situación era la misma, mismo trato y misma forma de vida, ya sus dos causantes de gastos; como en algún momento dijo, estaban fuera de su hogar y eran capaces de sustentarse solos. Ya no mas gastos extras, ahora se trataba de su bienestar y solo eso.

Su esposa desapareció de la nada, solo se llevó consigo el automóvil, el gruñó creyendo que se había fugado con algún amante que tenia la “perra esa”

No quiso ir en busca de ella y mucho menos dejar alguna constancia de que lo habían abandonado, menos del auto, ya el podría comprarse uno nuevo. Había que mantener la apariencia de familia feliz y hombre satisfecho.

Sus hijos vinieron tiempo después, a reclamar por su madre, de la que no tenían noticias. El les dijo que la “puta” de su madre se había fugado con un amante que tenia desde hace años. A esa la querían mas que a el ¡a esa! ¡a la que en secreto se veía con otro!

Se quedaron sentados y callados por un largo rato, el los despacho respectivamente en sus autos y de ahí nunca mas supo de ellos. Tampoco fue en busca de ellos ¿¡para qué!? Eran unos malagradecidos.

Seguía con su mano en el teléfono, reía un poco de las cosas de antaño, las que en algún momento lo hicieron ver como un Señor, al que le levantaban el gorro para saludar, el que provocaba emoción si les devolvía el saludo. Esa era su vida.

Recordaba la manera de cocinar de su mujer, exquisita, delicada y los detalles que se esmeraba en colocar. Cada día era una mesa distinta, aunque la compañía fuese igual.

Sus hijos, que a pesar de su ingratitud, fueron los hombres mas buenos que pudo haber formado con su mano dura y con su esfuerzo

 

RIIIIIIIIIING!! RIIIIIIIIIIIING

 

Se levantó de un salto, el que hizo que perdiera el hilo de su pensamiento. Cogió el auricular y se lo acercó al oído

 

-¿hace cuanto que está ahí?

– desde siempre

– cuanto llevan ellos ahí

– 6 años-  mentía

– Su carta dice desde hace 7 años, si me miente no voy a poder ayudarlo

– está bien! Si, son 7 ¿ya fueron por ellos?

– los están sacando

– ¿y yo que hago ahora?

-no se preocupe- sonó el timbre de la puerta – usted tiene que venir con nosotros

– ¿me van a esposar?

– claro! Es parte de nuestro trabajo

– de acuerdo! Pero no deje que me vean los vecinos –dijo mientras iba caminando hacia la puerta con el teléfono en mano

– eso no se lo puedo asegurar, ahora ábrame la puerta por favor- sonó de nuevo el timbre

– ok – abrió la puerta y se encontró con un hombre de contextura gruesa, tenia un celular pegado en el oído sujetado por su mano

– ¿ya es hora?- dijo colgando el teléfono

– si señor ya es hora- lo tomó del brazo y lo esposó haciendo que el teléfono del hombre cayera al piso y se deshiciera en el impacto -Eduardo Mejias, queda usted arrestado por el homicidio de….

 

 

 

Que bien se siente soñar toda esta mierda….

 

Adiós

Publicado en
Dolorosa imperceptible sensación de placer
Encaminándose poco a poco a un clímax celestial

¿Que será…?

Te escondes y apareces luna de una cara
Jugueteas con aquellos labios engorrosos
Criticando hasta el último de los detalles

¿A que se deberá…?

Cuando dejas en el aire
Tu perfume de madrugada
Ese sabor de la tarde
Ese temor de una noche
Cortando las estrellas
Para hacer otras más

¿Que quieres…?

Haz el acto de presencia
Inmersa en tu propio teatro
En tu escenario
Con ese público
El que dio vuelta la cara
Cuando olvidaste el parlamento

¿Tienes miedo…?

Yo no
No tengo miedo
Ni pavor, ni horror
Solo tengo en mi espacio
Un solo sentimiento
El que no pretendo compartir
Mucho menos contigo

¿Me dejas…?

Si, te dejo
Adiós….
Adiós soledad….

Bebé

Publicado en

Solcito de verano, quiero que cuentes hasta tres

Y me digas que es lo que tus ojos ven

Alegría incalculable

Y amor descontrolado

 

Se mueve y crece

Sueña con ser grande

Y vivir…

Solo vivir

 

Eres dueña de su secreto

De su ser y sus sueños

Es una letrita de tu nombre

Un poquito de ti

 

Vive como astronauta

Flotando en un universo desconocido

Descubriendo su inmensidad

Adherido a ti, su nave nodriza

 

Abraza sus bracitos y se descubre a si mismo

Ese cuerpecito que es un total misterio

El no sabe  de su delicadeza, de su vulnerabilidad

De lo pequeño que es para este mundo

 

9 meses que se vuelven nada

Te acusa de retenerlo dentro

Quiere ser rebelde

Es hora de salir

 

 

Un granito que crece en un vientre

Un pedacito de cielo que se concedió

Angelito de tus noches de desvelo,

Tu hijo

Besos

Publicado en

De esos que te estremecen, esos que se roban en las noches, madrugada o mañanas, que se vuelven rebeldes y atacan bajo la lluvia pidiendo perdón. Besos que varían las sensaciones y transportan. Esos besos que te vuelven loco o loca y te hacen soñar. Besos que se apoderan de tus hombros, de tus manos, de tu cuello, vientre y mejillas, besos que muerden tus labios y se desangran como sensaciones ocultas de nuestra alma. ¡Qué bello es besar!

Esos besos  que se suman a caricias, al tacto de quien te los quite, o de quien te los dé, besos locos que te quitan la vergüenza, que te ponen la piel de gallina, y te obligan a pedir otros más. Besos de bienvenida, de despedida, a media tarde y a media noche. Besos que se son creativos o que solo son un contacto sutil entre la piel

Besos juguetones, que maquinan maldades, besos coquetos que provocan que tu termostato suba como si estuvieses metido en  medio de una fogata. Profundos, que desean, que exciten, erotizan, enloquecen.

De esos que se insinúan, cuando aquel o aquella muerde sus labios y sonríe bajando la vista, pidiendo a gritos que le beses. Date cuenta cuando alguien te los pide, pero ten cuidado que no es fácil besar.

Es hacer el amor, es desnudar la primera parte de tu cuerpo, sin necesidad de quitarte la ropa, o llegar a una cama, es amar, encantar, conquistar, y no necesariamente los labios. El cuerpo del bien amado no es solo una boca, no es solo un par de labios.

Los besos son drogas, opiáceos, te vuelves adictos a ellos, se vuelven una necesidad, y aunque no te los estén dando, sabes muy bien que  tu mente ruega por uno más.

Amo los besos, añoro los besos, vivo de los besos, sean románticos, respetuosos o de saludos. No solo de darlos, si no de ver como otros los dan y creativamente inventar una nueva forma de besar.

Piensen en un beso, que les erice la piel, verán como sonríen solo por el hecho de recordar….

Espero todos hayan tenido un beso como aquellos…

 

Sofía

Publicado en

 

-Feliz navidad!

El se levantó de la mesa la tomó por el cabello y la tiró al piso, haciendo que rebotara en el

– feliz navidad para ti también!! Que hermosa fiesta

Ella no reaccionaba, solo lloraba en el piso mientras el corría los muebles para hacerse espacio para lo que venia luego

-me gusta el decorado, tienes muy buen gusto!

La pateó y escupió hasta que se cansó. Ella seguía llorando y se preguntaba por que merecía todo ello ¿Qué era lo que había hecho mal?

-gracias por el presente mi amor! Está precioso!!

La levantó del piso de un brazo y la azotó a una pared, le arrancó el vestido, el que con tanto ahínco había zurcido para la ocasión

-brindemos por una nueva noche nueva, ya está por nacer el niño Jesús

La miró a los ojos y levanto uno de sus puños y lo posó sobre su rostro. Le había soltado 3 dientes de un solo golpe

– ¡¡salud!!-

Escupió sangre al tiempo que tiraba al piso los dientes sueltos, el mantenía sus brazos gruesos, robustos y bruscos sobre su delicada piel. Ella era una delicada flor, la que un maricón había marchitado.

– Raúl toca ese villancico que tanto nos gusta en el piano ¿quieres?

No levantó la cara, aun mantenía esa sumisión de joven. El tener 16 años y convivir con un hombre el que casi le doblaba en edad, la estaba matando.

– de acuerdo tía, aunque había prometido no tocarlo mas…

Volvió a tomarla del cabello y arrastrarla hasta la habitación, pero había llevado consigo una cuerda. Esta noche había planeado algo especial para ella

– calla chiquillo y toca para esta vieja a la que ya no le queda mucho con ustedes

Amarró sus extremidades a la cama dejándolas separadas a una distancia considerable. Ella no gritaba, no decía nada. Solo sus lágrimas eran expresión de su dolor, las que salían de esos ojos, aquellos ojos verdes de adolescente

– bueno tía, este villancico va para mi hermanita Sofía la que quiero mucho

Anudó con tanta fuerza sus extremidades que de a poco se volvieron cianóticas, sentía un hormigueo en sus piernas. Se habían dormido

– Raúl…

“Eres igual a ella”…. Repetía una  y otra vez mientras se paseaba por el pequeño pasillo que había entre la cama y la pared. Metió dos de sus dedos en su boca y dirigió su mirada hacia la cama

– no lo puedo evitar…- puso sus dedos en el piano y comenzó a tocar

Se acercó a la cama y se sentó, acercó sus dedos hacia el interior de ella. Ella no decía nada, nada…

– ¡¡bravo!! ¡Bravo Raúl!

El seguía con sus dedos, pero ella estaba rígida, no sentía nada. Eso lo enojó, sacó una de sus armas. La atravesó por el cuello eh hizo que escurriera todo el contenido por la cama….

– espero que en donde te encuentres mi Sofi estés bien…

Ella no sintió nada, mantenía su mirada fija, con su rostro esbozando una sonrisa algo congelada en el tiempo. Ella estaba tranquila

-Raúl, ella si lo está….

 

Querida Sofía:

Se que después de todo no fui un buen hermano y que muchas veces rompí tus muñecas. Pero me gustaba verte enojada y como tus ojitos verdes se hacían más oscuros.

Te pido disculpas. Se que papá fue muy cruel contigo, no se bien que pasó. Mamá dice que cuando sea más grande me contará que es lo que pasó.

Ya tengo 9 años!! Soy grande! Y quiero saber cual es la historia.

Mamá también dice que no quiere que me acerque a papá ¿por qué?

Son tantas cosas mi Sofi que no entiendo, a veces me da miedo enterarme. Siento en mi corazón que es algo muy feo.

Me despido de ti hermanita, mamá dijo que te enviaria esta carta por que tu te habías ido para siempre y que no te volvería a ver nunca mas. Pero que en donde estabas, eras muy feliz y que nos cuidabas a todos.

Te quiero

 

Pd: cuida a mamá, todas las noches llora y me da miedo ir a consolarla. Ve que puedes hacer

Pd2: ¿puedo quedarme con tu lorito? Te prometo que le doy comida todos los dias

Un besito Tu “Ralito” como siempre me decias…